Hoy "viernes" 19 de Octubre cumplí 22 años y 5 meses, y me encuentro como en los viejos tiempos. En mi casa con el computador viendo una película que lo en vez de distraerme, solo me hace pensar más en toda la mierda que me ha pasado.
Hoy recordé que cuando que en mi niñez era muy buena para reírme, me daban ese tipo de ataques que podían durar horas. Hoy me miro a mi misma y hace mucho tiempo que no he vuelto a reír de esa manera. Una compañera me dijo: yo creo que eso jamás hay que perderlo, pero a decir verdad, han pasado tantas cosas en mi vida que han hecho que vaya perdiendo esa cualidad, y aquí estoy con una idea parásito en mi cabeza, con el estómago hecho un nudo, como una montaña rusa de emociones.
Intento pensar positivo, intento distraerme de toda la mierda que hay en mi cabeza, de abandonar esas sensaciones, dejar de recordar esas palabras que hieren, en esos días donde se derrumbó una gran parte de mi que me ha costado recuperar.
El lunes de la semana pasada el Pablo terminó conmigo, debido a mi humor, a mi carácter, a mi manera de enfrentar los problemas, de mis inseguridades. Tuve la "suerte" de que solo durara unos días y se retractara de terminar conmigo, donde creí que todo cambiaría y todo sería claro y brillante.
Lunes, Martes y Miércoles lloré hasta llenar todo el lago Caburga. Reflexioné mi forma de actuar, estoy trabajando en muchas cosas, no solo por él, sino que para mi propio bienestar, es una lucha constante en contra de mis inseguridades, en otra de mi irritabilidad, en mi poca empatia, pero hoy flaquié. Miro hacia atrás, a mi niñez y no puedo entender como se te puede olvidar inculcarle amor propio a tu hijo, apoyo emocional, más que un par de zapatos nuevos para el colegio, más que la comida, más que la educación, algo tan básico, simple y sin costo es generar apego seguro a tu hijo, mis papas fallaron y hoy sufro las repercusiones de sus actos, repitiendo patrones, eligiendo mal a mis parejas, dar mucho y quedarme sin nada. Yo sé que eso no me define que es algo que se puede cambiar y que aún estoy a tiempo, pero no sabes cuanto me cuesta pensar que yo soy mi otra mitad, que solo yo basto para ser feliz, que no necesito de un hombre que me tenga que esta dando su aprobación o darle en el gusto a todo. Me que cuesta y mucho. Hay periodos placebos en donde creo estar bien, en donde todos mis problemas se solucionan que todo esta bien con el Pablo, que me siento bien, pero lamentablemente el efecto dura poco. y vuelvo a caer una y otra vez en este círculo vicioso. Que ganas de arrancarlo de mi esa sensación de abandono de miedo, y dejar atrás todo esto que me mata día a día.
Hoy recordé que cuando que en mi niñez era muy buena para reírme, me daban ese tipo de ataques que podían durar horas. Hoy me miro a mi misma y hace mucho tiempo que no he vuelto a reír de esa manera. Una compañera me dijo: yo creo que eso jamás hay que perderlo, pero a decir verdad, han pasado tantas cosas en mi vida que han hecho que vaya perdiendo esa cualidad, y aquí estoy con una idea parásito en mi cabeza, con el estómago hecho un nudo, como una montaña rusa de emociones.
Intento pensar positivo, intento distraerme de toda la mierda que hay en mi cabeza, de abandonar esas sensaciones, dejar de recordar esas palabras que hieren, en esos días donde se derrumbó una gran parte de mi que me ha costado recuperar.
El lunes de la semana pasada el Pablo terminó conmigo, debido a mi humor, a mi carácter, a mi manera de enfrentar los problemas, de mis inseguridades. Tuve la "suerte" de que solo durara unos días y se retractara de terminar conmigo, donde creí que todo cambiaría y todo sería claro y brillante.
Lunes, Martes y Miércoles lloré hasta llenar todo el lago Caburga. Reflexioné mi forma de actuar, estoy trabajando en muchas cosas, no solo por él, sino que para mi propio bienestar, es una lucha constante en contra de mis inseguridades, en otra de mi irritabilidad, en mi poca empatia, pero hoy flaquié. Miro hacia atrás, a mi niñez y no puedo entender como se te puede olvidar inculcarle amor propio a tu hijo, apoyo emocional, más que un par de zapatos nuevos para el colegio, más que la comida, más que la educación, algo tan básico, simple y sin costo es generar apego seguro a tu hijo, mis papas fallaron y hoy sufro las repercusiones de sus actos, repitiendo patrones, eligiendo mal a mis parejas, dar mucho y quedarme sin nada. Yo sé que eso no me define que es algo que se puede cambiar y que aún estoy a tiempo, pero no sabes cuanto me cuesta pensar que yo soy mi otra mitad, que solo yo basto para ser feliz, que no necesito de un hombre que me tenga que esta dando su aprobación o darle en el gusto a todo. Me que cuesta y mucho. Hay periodos placebos en donde creo estar bien, en donde todos mis problemas se solucionan que todo esta bien con el Pablo, que me siento bien, pero lamentablemente el efecto dura poco. y vuelvo a caer una y otra vez en este círculo vicioso. Que ganas de arrancarlo de mi esa sensación de abandono de miedo, y dejar atrás todo esto que me mata día a día.