Somos todos hijos del Sol


29 julio 2020

Una vez me enseñaron que de todas las situaciones malas, siempre podemos sacar lo más positivo y tomarlo como aprendizaje para la vida, sin embargo creo que en vez de aprender y  progresar, de sentirme orgullosa de que al menos todo este tiempo que he estado en casa haya sido usado de forma  productiva, pero nunca tuve ánimo de hacer algo productivo. Creo que esta en mi naturaleza ser floja.
Y pensando un poquito más siento que en vez de avanzar en mi crecimiento personal, éste quedo en pausa y quizás hasta retrocedió.

Ando haciendo puras hueas con cero responsabilidad y solo dejarme llevar por mis emociones, justificando lo que hago producto de todo el estrés y ansiedad que pueda estar sintiendo debido a una situación que igual es compleja tanto a nivel global como personal. E igual me doy cuenta  de que estoy siendo injusta y egocéntrica; pero qué más puedo hacer, si me nace en este minuto ser así.
Aburrida del Jorge de lo monótono que se vuelve todo con el paso del tiempo y a veces de darme cuenta que no es tan bacan nuestra manera de relacionarnos, así fijo la atención en algo completamente estúpido, un coqueteo lejano con un misterioso, que hablo tarde y nunca.
Y me vuelvo en un ser muy antipático e injusta con el Jorge solo por aburrirme de todo lo que venía de él.
Pero no creo que yo sea una mala persona por eso; pero si quisiera ser adulta responsable y más buena persona, debería darle el corte a esta relación, sin embargo no puedo hacerlo al menos no en cuarentena, no al menos verlo por una última vez para aclarar todo.
Eso, ¿es igual egoísta o no?

02 julio 2020

Domingo n°1000

Es raro estar en cuarentena, los pocos contactos que tenemos hay que aprovecharlos al máximo, descansar la mente del exceso aislamiento ya que tener tanto tiempo libre y sin actividad ni ganas de hacer algo productivo, tengo más tiempo libre para pensar y a veces en fijarme en ideas fantasiosas, o simplemente algunas acciones que normalmente no prestaba atención.
El quedarme el otro día, conversando con alguien hasta las 5.30 de la mañana, no me pasaba hace bastante tiempo, y menos con ese coqueteo muy sutil y distante.
Es una estupidez, lo sé, un exceso de cuarentena que me hace prestarle atención a esas cosas como si volviera a tener 17 años.
Es rara la cuarentena. es raro el aislamiento físico, es raro todo. Extraño todo.