Una bella sonrisa que transmitía calma y serenidad.
Alicia, nunca se supo que era lo que realmente tenía, siempre se veía sola y sin amigos, a veces la gente decía que era una anciana amargada disfrazada de una apuesta joven, hasta se especuló que era autista, y por ahí había una pequeña historia que contaba que la pequeña Alicia era alegre y que vivía con un anciano de una mirada muy amable y gentil con el cual vivió muchos años, pero tras la muerte de este hubo un cambio radical en su vida.
Cada día en la mañana como ya era costumbre tomaba una ducha, tomaba su desayuno e iba a trabajar. Un trabajo tedioso el cual odiaba mucho y no encontraba la hora para renunciar, de por si el dinero era poco, pero bastaba como para sobrevivir un mes... Al terminar su jornada de trabajo compraba dos botellas de vino y una cajetilla de cigarrillos, lo cual le duraba la noche acompañada de una melancólica música, tendida en su cama llorando hasta que el alcohol y el cansancio la vencía hasta quedar dormida y así terminaba su día.
Y así sucesivamente se repetía su triste historia comenzar de nuevo con una resaca y duchas que no la reponían, de desayuno un café bien cargado y así la rutina de a poco a poco la mataba cada día.
Una cierta tarde como cualquier otra después de su trabajo llegó a su casa, cogió una copa y se recostó en el sillón. Prendió su cigarrillo y llenó su copa con vino, encendió la radio justo en ese momento sonaba "somebody to love", miró fijamente el ventanal con vista a la ciudad y una pequeña lágrima brotó de sus ojos cayendo por su mejilla, tras esto decidió hacer un cambio con respecto a su vida.
A la mañana siguiente se recordó muy temprano mira del despertador y ve que marca las 5:50 A.M tomo unos jeans y una polera luego partió a dar un paseo por la ciudad. Llegó a un especie de puente, la mayor atracción de la cuidad, que llevaba al río y observó el hermoso amanecer que se presenciaba junto a ella. Encendió el último cigarrillo de la caja, volvió a mirar hacía el amanecer una gruesa lágrima cayó nuevamente por su rostro, quién sabe lo que en ese momento pasaba por su mente, ¿qué era lo que tanto la atormentaba, que no permitía que siguiera con su vida?. Lentamente trepó las barreas de aquel puente, impidiendo que ninguna barrera se opusiera en su terrible destino.
Poco a poco su cuerpo iba cayendo hacia el vacío, antes de impactar con el agua se observó una bella sonrisa en su rostro, una sonrisa que transmitía calma y serenidad.

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