Derechos reservados Alexandra Solís Montenegro, fotografía auténtica
Querido Toño:
Sé que hace mucho tiempo no te escribía y era más que nada por lo cansada que he estado o porque mis huesos ya no son lo mismo de antes, el médico me recomienda que esté en casa y mantenga ligeramente reposo, pero tú sabes lo porfiada que soy y me aburro de estar aquí pero al pasar tanto tiempo en mi casa teniendo de compañía sólo la televisión, me siento sola y decido que en ese momento, en esas circunstancias tomar un poco de aire fresco, pero antes de salir es cuando me armo de algunas cosas, como mi bolsa, una botella con agua, mi sombrero el mismo que me regalaste para un aniversario, un poco desgastado pero aún así cumple su función, también llevo pan añejo del día anterior y un chal para la noche. Luego tras tener todo listo salgo a caminar, por lo general siempre voy al mismo lado, al parque que solíamos ir juntos.. siento que es mi única ocupación, mientras camino a través de los árboles, vagueo un poco en mis pensamientos, mejor dicho en mis vagos recuerdos como cuando íbamos de la mano a pasos cortos hasta llegar a nuestra banca para alimentar a las palomas. Cuando llego a la banca me siento a mirar a la gente, a las jóvenes parejas disfrutando y gritando su amor a los cuatro vientos y ahí es cuando me quedo un largo rato observándolos y disfrutando de la función, cuando ya se me hace un poco monótono saco el pan y lo comienzo a desmenuzar para dárselos a las aves que hacen de mi compañía.
En el parque ya conozco a todos los trabajadores, siempre son muy amables y están al tanto de cómo me siento, y como va mi salud. Debo decirte que hasta me hecho de una amistad, una señora que trabaja regando el césped, de lo poco que la conozco sé que es una mujer buena y de esfuerzo que lucha por sacar adelante a sus hijos.
Cuando ya empieza hacer un poco de frío y el sol comienza a caer, me pongo mi chal ordeno mis cosas y parto caminando a casa. Antes de acostarme me baño como siempre y me pongo el camisón, ahí me quedo viendo un poco de televisión hasta quedarme dormida y al día siguiente a levantarme temprano y continuar con mi rutina.
Así a sido mi vida desde que partiste, aún no puedo aceptar que no te tengo a mi lado, pero siempre estarás en mi recuerdo y en mi corazón. Descuida, no te preocupes que ya queda poco sé que la espera es interminable pero valdrá la pena, para que nos volvamos a reunir y me muestres que tan maravilloso es allá.
Siempre tuya Edith.

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