Somos todos hijos del Sol


11 noviembre 2013

Siete días

Tan sólo en siete días dejaré de hacer hartas cosas que antes eran parte de mi rutina, como usar el uniforme la falfdita a cuadros y la polera con cuellito, levantarme a la hora del pico para irme al colegio, caletar mi termo con comida, tomar la asquerosa leche del cacino, echarme en el piso en todos los recreos, almorzar en nuestra mesa cada una sentada en su puesto y las siestas en la hora de almuerzo. Todo esto dejará de ser rutina y pasaré a ser otra persona más que ya entró al mundo de los adultos (suena ñoño) en el cual está lleno de responsabilidades y deberes.
No sé por qué chucha le estoy dando tanto color, pero no sé... hay parte de mi que ama este proceso de irnos luego y no volver nunca más, que lo único que quiere es dar la maldita psu para poder estar en sus vacaciones durmiendo vagamente en mi cama sin ninguna responsabilidad... pero otra parte de mi no quiere terminar, por miedo a que después lo que viene, si entro a la universidad o me quedaré haciendo preuniversitario otro año más... no lo sé todo depende y esa espera me mata.
No sé que quiero que se pase esta semana rápido o se pase lenta... no lo sé. Pero de lo que estoy segura es de que el telón bajará y esta tercer acto acabará.

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