Somos todos hijos del Sol


11 junio 2016

Sábado soleado

Hoy es Sábado, el día está tibio y con mucho sol que da una calidez muy rica. Mi familia no está en la casa debido a por trabajo, viajes a la playa y planes de pololos -en el caso de mi hermana-, le pregunté a mi andante oficial si tenía algo que hacer, pero ya había formado planes, lo que me dejó fue un día muy lindo para salir pero sola en casa, sinceramente no quise quedarme como una monja encerrada, así que aprovechando estos días de sol tomé mi bicicleta y partí sin ningún rumbo a no sé donde.
Comencé cerca de donde estudiaba hace unos años y me detuve por un mareo que me vino, hay que comentar que hace mucho tiempo que no tomaba la bicicleta y me movía por las calles de donde vivo, cuando pude recuperarme partí hacia La Florida, hasta llegar a la antigua casa de mi nana. Fue extraño pasar por ese pasaje que recorría cuando era pequeña. Me habría gustado mucho entrar a esa casa, pero no podía pedir mucho, estamos hablando que hay nuevos dueños con sus respectivas familias ahí.
Si bien nunca sentí un apego tan grande hacía la familia de mi papá desde que era muy chica, yo visitaba esa casa y me encantaba jugar en esos enormes sitios en donde solo existía mucho espacio libre, debo decir que no era para nada bonita, pero yo le encontraba un cierto atractivo que me dejaba jugando horas ahí atrás o en el ante jardín en donde los arbustos formaban una especie de bosque según mi "yo" cuando chica. Entonces al ver que nada de eso existía y que quizás la casa ya nada es como la recordaba, no me trajo buenos recuerdos de esa familia, sino que me trajo buenos recuerdos de mi niñez y que disfrutaba estando sola. Salí en cuestión de minutos ahí ya que el lugar no es tan seguro a como lo era antes, y continué con mi viaje hasta llegar a una calle que no conocía pero sabía como regresar a mi casa.
Llegue a mi casa, con un tiritón notable de piernas debido al esfuerzo físico y con una sonrisa de oreja a oreja por lo feliz que me hace la bicicleta. Si bien llego muy cansada sin trasero ni vagina, me siento contenta de que el simple hecho de pasear a la velocidad que sea y por donde sea, la bicicleta me hace feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario