Siempre me he considerado como una persona tranquila, bajo perfil, poco recordable, buena pareja, confiable, fiel, extrovertida y alegre en confianza, y quizás un poco más madura que el resto de las personas de mi edad. Me considero así porque fui criada rodeada de personas mucho más adultas que yo, y por temas de trabajo la gran mayoría de mi infancia la pasaba sola en mi casa. Recuerdo solo unas pocas veces tener amigas de barrio, pero todo se terminó cuando mi mamá supo que no eran buenas juntas y sinceramente creo que fue para mejor. Mis únicas amigas eran las de colegio, las cuales contaba con los dedos de una mano e incluso sobraban, recuerdo que como típico de niños, somos crueles cuando chicos, no nos damos cuenta el daño que provocamos a las otras personas con palabras hirientes, debido a eso muchas veces quedaba sola en los recreos. Todas esas cosas me formaron como más independiente, y a veces sentir la necesidad de estar sola y bailar sola.
Muy pocas veces en mi vida he escuchado un comentario o una critica de ser inmadura, y obviamente que esas cosas las he escuchado por experimentar cosas completamente nuevas que para otras personas ya es normal.
Últimamente me he dado cuenta de todo eso, debido a una serie de seguidillas que me ponen a prueba cada día:
Tolerancia al estrés: desde que volvimos a clases después del paro no hemos parado de estudiar, juntarnos para hacer trabajos y estar constantemente pendiente de las notas que suben a la plataforma virtual, sinceramente me he sentido muy complicada, con miedo de no poder pasar uno de los ramos más importantes, o con dolor de estómago cada vez al enfrentarme a una prueba. Siempre cuando paso una de las peores frustraciones me replanteo si realmente soy buena en esto, quizás yo no me doy cuenta, pero las otras personas si lo hacen, saben que me gusta la carrera, que aunque me maltrate la sigo amando, pero hay veces que la odio y me digo por qué estudié algo tan difícil, pero aquí estoy luchando aún; si no puedo pasar al menos quedaré con la satisfacción de haber luchado con todo, no quiero que me importe lo que piensen los demás al no haber logrado lo que ellos pensaban para mí.
Controlar mis sentimientos: Nunca he sido una persona que ha estado en el pensamiento de muchos hombres, al contrario toda mi vida amorosa empezó bastante tarde en comparación a otras personas de mi edad, mientras estaba en la etapa de que no pasaba nada en mi vida que me hiciera sentir atracción por otra persona o no haber experimentado nunca un beso, un abrazo o tomar la mano de alguien, me hacía preguntarme qué hay de malo conmigo, siempre fui alegre, buena amiga, pero nunca fui mirada como algo más que una amiga. Quizás era porque me encontraba en un colegio tan chico donde veía las mismas caras todos los días y observábamos como nuestros cuerpos iban cambiando con el paso de los años, más que considerarnos como personas de atracción o algo más nos veíamos como hermanos o algo así, llevábamos 13 años viéndonos las caras día tras día, si lo vemos de ese punto era totalmente entendible, pero fuera de eso seguían habiendo parejas en ese colegio y cada año se formaba una nueva, y surgía nuevamente la pregunta qué hay de malo conmigo y ya lo sé, yo no me quería como era, yo no aceptaba mi cuerpo, mi nariz, mi cara como era, yo odiaba como era mi cuerpo, odiaba no ser flaca como las demás o tener un carisma que era atrayente para los demás, no ser destacada como algo más, es sólo recordar haber sido nominada a la más piola del año 2013, no me daba confianza conmigo misma.
Pero cuando salí de ese colegio pude destacar otras áreas de mi, -quizás no lo hacía antes por miedo a que dijeran los demás de algún cambio- aprendí a quererme como soy, narigona, con cara redonda, con el rollito "regalón", acepté a verme como soy y sentirme rica o linda al mirarme al espejo sin ropa. Eso mismo hizo destacarme en el sexo opuesto y que no todos me vieran como una amiga más.
Hasta pasó algo que nunca me imaginé que podría pasar, ahora que estoy con una persona que la quiero bastante y se considera como un pololeo sin el nombre de pololeo, se acercó alguien para volver a retomar una historia que para mi estaba terminada a fines de Marzo. Coqueto volvió, volvió para saber si existía otra oportunidad, pero lo que él no sabía es que ya estoy con el fotógrafo que me hace sentir más que maripositas y más que solamente un amigo con ventaja. No supe como reaccionar, nunca me había pasado eso, quería decir que no, pero no de una manera despectiva, ideamos las palabras correctas con mi amiwo Andrés y solo pasó que se volviera insistente, nuevamente le di a entender que no podía cambiar algo serio a algo que solo pasaba paulatinamente y estaba constantemente el rollo de que se confundirían los sentimientos. Finalmente logró entender y yo sigo perfectamente con mi fotógrafo.
Básicamente si me pongo a recordar uno a uno todo lo que ha pasado en este tiempo, no tendría más espacio para seguir contando, pero en simples palabras así es como soy, y me gusta demasiado, siento que soy una persona tan tranquila que vive al máximo sus 20 años sin molestar a nadie y deja vivir al resto a su propia manera.
Así soy yo...
Muy pocas veces en mi vida he escuchado un comentario o una critica de ser inmadura, y obviamente que esas cosas las he escuchado por experimentar cosas completamente nuevas que para otras personas ya es normal.
Últimamente me he dado cuenta de todo eso, debido a una serie de seguidillas que me ponen a prueba cada día:
Tolerancia al estrés: desde que volvimos a clases después del paro no hemos parado de estudiar, juntarnos para hacer trabajos y estar constantemente pendiente de las notas que suben a la plataforma virtual, sinceramente me he sentido muy complicada, con miedo de no poder pasar uno de los ramos más importantes, o con dolor de estómago cada vez al enfrentarme a una prueba. Siempre cuando paso una de las peores frustraciones me replanteo si realmente soy buena en esto, quizás yo no me doy cuenta, pero las otras personas si lo hacen, saben que me gusta la carrera, que aunque me maltrate la sigo amando, pero hay veces que la odio y me digo por qué estudié algo tan difícil, pero aquí estoy luchando aún; si no puedo pasar al menos quedaré con la satisfacción de haber luchado con todo, no quiero que me importe lo que piensen los demás al no haber logrado lo que ellos pensaban para mí.
Controlar mis sentimientos: Nunca he sido una persona que ha estado en el pensamiento de muchos hombres, al contrario toda mi vida amorosa empezó bastante tarde en comparación a otras personas de mi edad, mientras estaba en la etapa de que no pasaba nada en mi vida que me hiciera sentir atracción por otra persona o no haber experimentado nunca un beso, un abrazo o tomar la mano de alguien, me hacía preguntarme qué hay de malo conmigo, siempre fui alegre, buena amiga, pero nunca fui mirada como algo más que una amiga. Quizás era porque me encontraba en un colegio tan chico donde veía las mismas caras todos los días y observábamos como nuestros cuerpos iban cambiando con el paso de los años, más que considerarnos como personas de atracción o algo más nos veíamos como hermanos o algo así, llevábamos 13 años viéndonos las caras día tras día, si lo vemos de ese punto era totalmente entendible, pero fuera de eso seguían habiendo parejas en ese colegio y cada año se formaba una nueva, y surgía nuevamente la pregunta qué hay de malo conmigo y ya lo sé, yo no me quería como era, yo no aceptaba mi cuerpo, mi nariz, mi cara como era, yo odiaba como era mi cuerpo, odiaba no ser flaca como las demás o tener un carisma que era atrayente para los demás, no ser destacada como algo más, es sólo recordar haber sido nominada a la más piola del año 2013, no me daba confianza conmigo misma.
Pero cuando salí de ese colegio pude destacar otras áreas de mi, -quizás no lo hacía antes por miedo a que dijeran los demás de algún cambio- aprendí a quererme como soy, narigona, con cara redonda, con el rollito "regalón", acepté a verme como soy y sentirme rica o linda al mirarme al espejo sin ropa. Eso mismo hizo destacarme en el sexo opuesto y que no todos me vieran como una amiga más.
Hasta pasó algo que nunca me imaginé que podría pasar, ahora que estoy con una persona que la quiero bastante y se considera como un pololeo sin el nombre de pololeo, se acercó alguien para volver a retomar una historia que para mi estaba terminada a fines de Marzo. Coqueto volvió, volvió para saber si existía otra oportunidad, pero lo que él no sabía es que ya estoy con el fotógrafo que me hace sentir más que maripositas y más que solamente un amigo con ventaja. No supe como reaccionar, nunca me había pasado eso, quería decir que no, pero no de una manera despectiva, ideamos las palabras correctas con mi amiwo Andrés y solo pasó que se volviera insistente, nuevamente le di a entender que no podía cambiar algo serio a algo que solo pasaba paulatinamente y estaba constantemente el rollo de que se confundirían los sentimientos. Finalmente logró entender y yo sigo perfectamente con mi fotógrafo.
Básicamente si me pongo a recordar uno a uno todo lo que ha pasado en este tiempo, no tendría más espacio para seguir contando, pero en simples palabras así es como soy, y me gusta demasiado, siento que soy una persona tan tranquila que vive al máximo sus 20 años sin molestar a nadie y deja vivir al resto a su propia manera.
Así soy yo...

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