Somos todos hijos del Sol


02 abril 2020

Coitocentrismo

Creo que al fin me di cuenta de muchas cosas que en algún momento callé y normalicé desde que me inicié en la  vida sexual, y tal vez demoré  porque no tenia una buena educación sexual, y amor propio, además siempre tuve parejas sexoafectivas que tenían algún tipo de particularidad en el ámbito sexual, ya sea desde lo extremadamente caliente, a un sumiso y un precoz, por lo que no me conocía y no sabia que era lo que realmente quería y que me gustaba.
Como anécdota; la primera vez que decidí masturbarme, busqué tanta información en tantos lados a escondidas porque juraba que lo que estaba haciendo era algo malo. Ya con el paso del tiempo "iba descubriendo" lo que me gustaba, al acomodarme a la otra persona, muchas veces tiré por "tener que cumplir", por no querer que mi pareja se sintiera inferior, a costa de callar muchas cosas y desplazarme solo por complacer.
Porque si bien no era la mina con perfecto físico, tenía que compensarlo por estar siempre depilada, estar siempre mojada y dispuesta todo el tiempo moviendole el potito sin previas, y obvio que no podía faltar el orgasmo falso para que, obvio, él se sintiera el tremendo semental.
Han cachado cuando una se junta con las amigas y siempre sale el típico tema de como han tirado últimamente, siempre me incomodaba hablar de eso, no porque tuviera un tabú respecto a la sexualidad, al contrario, sino que sentía tanta vergüenza decirles a mis amigas que el pololo era precoz, que el otro me insistía en tirar aunque no quisiera, porque ellas parecían de disfrutar una vida sexual plena sin tener que fingir orgasmos, en algunas ocasiones me preguntaba si yo tenía el problema, tampoco se me ocurría en hablarlo con mi pareja porque él podía sentirse mal, o porque en algún momento después de tantos años de intento, lo normalicé, el no disfrutar al máximo y fingir los orgasmos en el mismo acto, mientras que la privacidad de mi cama el panorama era distinto.
Hasta que un día en estas típicas reuniones de amigas, sale de nuevo el tema y esta vez me atreví a confesar que si bien disfrutaba mucho del sexo no siempre llegaba al orgasmo, y muchas me dijeron que su experiencia era parecida. Desde ahí en adelante me relajé mucho más con el tema, además he aprendido a comunicar lo que me gusta y he podido llegar a los benditos orgasmos que antes me preocupaba demasiado. A veces pienso, que pena la Ale del pasado que ganas de devolverme y darme un tate quieto para ponerme más via, pero si realmente eso no hubiera pasado y el feminismo no hubiera llegado a volarme el cerebro, no estaría como la Ale del presente.
En fin, hay veces que es acertado el  que "todas las cosas pasan por algo"...

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