Somos todos hijos del Sol


18 mayo 2025

Me dolió en el pecho, porque sé que lo he estado pensando toda la semana.

De alguna forma siento alivio de no estar con él, pero igual  pienso un poco en él y mucho más después de esta semana. 

Veo fotos de él, me acuerdo por alguna razón de él, como cuando vi el mismo auto, cuando me imaginaba que podía decirme que estaba afuera del condominio y ahora me habla. 

Siento que esa conexión no se ha perdido, o sea el mismo domingo cuando volví a casa después de salir con el chiquillo, vi su chat y ahí estaba los tres puntos que decían que estaba escribiéndome. Fueron cinco años en donde compartí mucha intimidad y conexión, donde me sentí lo más cómoda posible, hasta que dejé de sentirlo.

Tengo pena, me siento nostálgica, ¿será porque se acerca mi cumpleaños?

Me gustaría hablar con él :( pero sé que no debo, lo sé . Pero en el fondo igual sé igual que quiero hablar con él.

Nosotros nunca fuimos de esas parejas que iban caminando de la mano por la vida, las pocas veces que lo hacíamos durábamos poco tiempo así. se sentía como fuera de lugar. Nosotros no éramos una pareja convencional, él no era de abrazarme de la cintura o de correrme el pelo de la cara. Él también entendía que las muestras de afecto en público era algo que me incomodaba siendo más explícita con los besos. Pero a veces un abrazo, un gesto que me hiciera sentir querida era lo que me faltaba. Siempre le pelié que en público era muy frío conmigo -aún recuerdo lo que me dijo la María cuando pasamos ese año nuevo juntas con los amigos del Jorge, me mencionó que le había llamado la atención que no nos hubiéramos pescado en toda la noche, sin embargo cuando ya casi estaba por terminar el carrete recién ahí nos poníamos cariñosos y parecíamos pololos- pero cuando estábamos los dos solos, llegaba a ser empalagoso, tanto que a veces me desagradaba. Cuando conversamos este viernes -porque si hablamos por teléfono igual- le fui nombrando unas cosas que me hacían un poco difícil afrontar el quiebre, y una de esas era que me encontraba nostálgica por mi cumpleaños, esa conexión y comodidad aún se mantenía, y cuando me escuchó eso hizo énfasis en que la comodidad que teníamos era espectacular, además me dijo que se arrepentía de tantas cosas, y me las fue nombrando sentí una pena, pena que no había sentido desde ese 7 de abril, será que estoy flaqueando? 

Después de que hablé con él, no le he contado a nadie que eso pasó, por miedo al que me dirán, que retrocedí, que lo hice mal, que le di una ventana de ilusión -sé que se lo dije y con estas mismas palabras, 'ya no hay vuelta atrás porque ya no quiero estar contigo'-. Después de haber estado hablando con él por teléfono dos horas me dijo que estaría dispuesto hacer lo que sea por estar un momento más conmigo, me mencionó que quería acompañarme en la mañana de mi cumpleaños como Uber para hacerme el día de spa. Sé que no está bien y que no hay que aceptar eso, menos en mi cumpleaños donde debo resignificarlo. Pero lo estoy pensando demasiado fuerte y constante en mi mente de que si quiero hacerlo. Pese al miedo del que dirán quiero explicar como me sentí después de esa llamada, no quedé triste, no quedé chata, ni enojada ni asqueada, quedé tranquila, me di cuenta que también lo echaba de menos, -agradezco que siempre crea que nunca hubo infidelidad- haber hablado con él de alguna forma me hizo sentir que aún lo quiero y que  en el fondo se dio cuenta de todas las cosas que le peleaba, el contacto físico en público, algunas acciones, temas económicos y cotidianos. Lo que por un segundo me hizo replantearme mi decisión, me di cuenta en que hice bien en terminar con él, ya que no estaré aguantando ni voy a conformarme con migajas .También pensé que si estuviéramos en la misma sintonía de proyecciones en el futuro como no querer hijos y todas esas razones que hicieron que dejara de gustarme, perfectamente podría haberme quedado cinco años más a su lado. Y aquí recuerdo todas esas veces como en agosto, octubre y en febrero eran razones suficientes para elegirme a mí misma y me di cuenta que la incomodidad de estar lejos de él no es tan grande como para alargar el chicle y seguir a su lado. 

Hice bien en terminar con él, me apena no tenerlo a mi lado -eso es verdad- pero en las condiciones en la que estábamos juntos no era lo suficiente y por eso prefiero no tenerlo. Mi vida sin él no es mala, como nunca me siento más acompañada de que nunca, ante cualquier situación siempre hay alguien dispuesto a hablarme o leerme, así que estoy tranquila por eso pero a la vez igual tengo un poco de culpa por 'haber flaqueado', pero aquí quiero hacerme de ilusión lo que me diría mi psicóloga, que no todo duelo es lineal y mientras a mi no me afecte, no le veo el problema 

No hay comentarios:

Publicar un comentario