Desde muy chica que siempre me imaginaba que sería tener un pololo, que se sentiría salir con alguien y hablar horas con esa persona, que se sentía dar un beso, un abrazo o entrar en mayor intimidad, tener una persona que te apoye en momentos difíciles, que te abrace cuando no puedes más de llanto, proyectarte en tener una vida juntos o planificar algo tan simple como una vacaciones.
A mi corta edad ya he tenido dos parejas estables, con la primera me imaginaba el cielo y la tierra junto con él, obviamente fue la primera persona de la que estuve enamorada, la primera en donde llegamos a tener una conexión tan grande y tan intima que lo imaginaba junto a mi durante muchos años, me enamoré a tal punto de entregar todo lo que tenía, pero por cosas del destino o quizás falta de madurez terminó nuestra historia, desde ese punto decidí no volver a ilusionarme con nadie más, tuve mis historias extrañas y poco estables, en lo que yo siempre me dije que nunca viera cosas en donde no las había, hasta que conocí a Joaquín, la verdad es que nunca le tuve mucha fe a lo que teníamos desde un principio, debido a que estuvimos mucho tiempo andando, mucho tiempo estancados en un te quiero mucho, pero fueron pasando los meses y el cariño era notable hasta que poco a poco me fui enamorando de él, con mucho miedo de por medio, y lo que me hacía establecerme y poner pies en la tierra era que yo sabía que él nunca se iba a enamorar de mi, que viviríamos en el eterno te quiero, pero las cosas fueron cambiando y los dos nos terminamos enamorando del otro y lo que ambos sabíamos, pero nunca dijimos es que sabíamos que esta historia no duraría mucho debido a todas las cosas en que somos diferentes, a que hay días en donde no nos coordinamos, en que mis inseguridades crecen cada vez que lo quiero más y saber que esto tendrá una fecha de término, en cada discusión, en cada pelea siento que nos acercamos cada día más a la fecha, pero nos persignamos a que esto podemos arreglarlo y quizás por cobardía, siento miedo de sufrir y de tenerlo lejos de mi y perder esos momentos tan ricos en donde se abre el corazón y dice todo lo que siente.
Hoy tengo pena, tengo pena porque sé que esto terminará y por más que quiera algo estable en mi vida, no puedo tenerlo, quizás "el príncipe azul" estará más adelante en mi vida, cuando tenga muchos asuntos personales resueltos o una madurez para poder afrontar un problema sin entrar en pánico y llorar. Pero en este preciso momento no soy capaz de tomar la decisión de terminar con él, porque mis sentimientos son más grandes, y por más que todos digan "mira hacia el futuro" en este momento me importa estar bien y seguir con él, ¿hasta cuando?, no lo sé.
A mi corta edad ya he tenido dos parejas estables, con la primera me imaginaba el cielo y la tierra junto con él, obviamente fue la primera persona de la que estuve enamorada, la primera en donde llegamos a tener una conexión tan grande y tan intima que lo imaginaba junto a mi durante muchos años, me enamoré a tal punto de entregar todo lo que tenía, pero por cosas del destino o quizás falta de madurez terminó nuestra historia, desde ese punto decidí no volver a ilusionarme con nadie más, tuve mis historias extrañas y poco estables, en lo que yo siempre me dije que nunca viera cosas en donde no las había, hasta que conocí a Joaquín, la verdad es que nunca le tuve mucha fe a lo que teníamos desde un principio, debido a que estuvimos mucho tiempo andando, mucho tiempo estancados en un te quiero mucho, pero fueron pasando los meses y el cariño era notable hasta que poco a poco me fui enamorando de él, con mucho miedo de por medio, y lo que me hacía establecerme y poner pies en la tierra era que yo sabía que él nunca se iba a enamorar de mi, que viviríamos en el eterno te quiero, pero las cosas fueron cambiando y los dos nos terminamos enamorando del otro y lo que ambos sabíamos, pero nunca dijimos es que sabíamos que esta historia no duraría mucho debido a todas las cosas en que somos diferentes, a que hay días en donde no nos coordinamos, en que mis inseguridades crecen cada vez que lo quiero más y saber que esto tendrá una fecha de término, en cada discusión, en cada pelea siento que nos acercamos cada día más a la fecha, pero nos persignamos a que esto podemos arreglarlo y quizás por cobardía, siento miedo de sufrir y de tenerlo lejos de mi y perder esos momentos tan ricos en donde se abre el corazón y dice todo lo que siente.
Hoy tengo pena, tengo pena porque sé que esto terminará y por más que quiera algo estable en mi vida, no puedo tenerlo, quizás "el príncipe azul" estará más adelante en mi vida, cuando tenga muchos asuntos personales resueltos o una madurez para poder afrontar un problema sin entrar en pánico y llorar. Pero en este preciso momento no soy capaz de tomar la decisión de terminar con él, porque mis sentimientos son más grandes, y por más que todos digan "mira hacia el futuro" en este momento me importa estar bien y seguir con él, ¿hasta cuando?, no lo sé.

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