Somos todos hijos del Sol


31 marzo 2017

La vida me sonríe


Me acuerdo de mi primera ruptura amorosa en donde la pasé bastante mal, habían días en que despertaba llorando o el simple hecho de ver unas fotos rompía en llanto. Fue un proceso que lo supe llevar bien, pero fue bastante doloroso y de ahí en adelante tuve miedo de pasar por lo mismo.
Cuando conocí a Joaquín me sentía muy bien, como que todo lo que partió de una forma inesperada se convirtió en una relación, yo fui bastante feliz con él, me enseño muchas cosas y en parte tener un espíritu más aventurero, disfrutar de mis 20 años, pero por cosas de la vida yo siempre supe que él no era alguien definitivo en mi vida y eso resultó ser. Cuando terminé con él creí que volvería a pasar todo de nuevo, pero esta vez fue muy distinto, si sentí pena porque se haya roto algo muy bueno.
Pero ahora realmente conozco lo que es bueno, me siento tan en perfecta armonía que no sé como explicarlo, me siento tan relajada de no buscar todos los días con quien hablaba el Joaquín.

Cuando Joaquín se fue a Perú comencé hablar con Pablo, quién conocí por Tinder y es de mi misma universidad, además sabía que yo estaba pololeando y que no tenía ninguna intención más que solamente ser buena onda. Desde el día uno que nos llevamos muy bien y no parábamos de hablar y notar día tras día que somos muy parecidos en muchas cosas. Y es raro, porque cuando conozco alguien nuevo y yo estoy pololeando como que siempre hablo de esa persona para que quede claro que no tengo ningún interés en nada con esa persona, pero cuando hablaba con Pablo, mencionaba muy poco mi relación y nos enfocábamos más en conocernos. En fin cuando quede soltera, jamás me habló con otra intención siempre fue muy ubicado y muy pocas veces entraba en detalle sobre mi relación.
La primera vez que nos juntamos fue cuando él había vuelto de sus vacaciones en donde nos hacíamos compañía a la distancia, y bueno fuimos a Fantasilandia y de ahí en adelante nos empezamos a juntar cada vez más, cada día nos conocemos más y cada día nos damos cuenta de que él es muy Ale y yo soy muy Pablo.
En la actualidad nos estamos conociendo, estamos haciendo las cosas como corresponden, nos vemos siempre que podemos y ambos respetamos lo que estamos viviendo, siento que cada día que nos vemos o que hablamos nos encantamos más del otro y estamos viviendo algo muy rico y que yo jamás había experimentado, conocerse antes de un beso o de pasar a algo más íntimo.

Es increíble que por una decisión todo haya cambiado, si Joaquín hubiera decidido no viajar o yo no hubiera visto que él andaba de flor en flor o el habría regresado en la fecha que correspondía, yo no habría conocido a Pablo, y quizás seguiría en la misma mierda en la que estaba, revisando su facebook o su instagram en busca de alguna pista y con un proceso de estrés importante.
Al fin y al cabo toda la mierda que pasó con Joaquín fue para bien y hoy en día mi alma resplandece con una energía positiva.
Quizás mi antigua relación fue todo un proceso para madurar, conocer y experimentar sensaciones nuevas, con el fin de comenzar un nuevo ciclo en mi vida que hasta ahora va perfecto y no necesariamente porque estoy con Pablo, sino que todo me sonríe y es maravilloso.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario